miércoles, 4 de mayo de 2011

Pacto oscuro

Mientras un hombre de pelo oscuro ascendía por unas escaleras de piedra vieja y polvorienta miraba por las escasas y pequeñas ventanas de la torre del campanario. Inmerso en sus pensamientos vueltos a una época ya olvidada de su distante juventud, una juventud regida por la enfermedad y la insensatez. La enfermedad que carcomía su cuerpo le aterraba por que no podría jamás conocer nada más allá de los muros de su mansión y seguramente ni siquiera viviría para amar, una enfermedad que corroía su mente igual que su cuerpo. Recordaba cómo se arrodillo en la iglesia ante un dios en el que en el fondo de su corazón ni creía ni quería implorando que le permitiera salir de aquel pueblo dejado de su mano. Pero no fue Dios quien atendió sus ruegos, mas como iba a escucharle si no creía en él, fue otro quien oyó sus sollozos. El gran embaucador y dispensador de ambiguos tratos acudió a él. Allí en medio de la casa de dios se podía sentir como si el mismo universo chirriara sobre sí mismo y el aire gritara de dolor. Le ofreció un trato, le ofrecía la sanación de su maltrecho cuerpo y el joven ofreció su alma a cambio de su salud, Una sonora carcajada broto de la voz del oscuro hombre, le dijo que en vez de su alma le interesaba otra cosa más morbosa. Allí, desconocedor del precio a pagar, firmo con sangre su oscuro pacto con dios como testigo de semejante crimen ante la mirada de desprecio de las imágenes que decoraban la iglesia.


Se detuvo un momento en su ascenso por la torre y miro el cielo estrellado por una pequeña ventana mientras torcía una sonrisa de desprecio. Sí, su cuerpo sano y logro cuanto soñó y anhelo. Anduvo por el mundo en tierras cuyo nombre no es conocido fuera de ellas y valles y montañas que jamás lo tuvieron. Viajo y viajo hasta que ya no quedo nada por ver y perdió el interés. Acumulo riquezas en sus andanzas tanto como para comprar un pequeño país. Acumulo y acumulo hasta que por fin el frio metal le dejo indiferente. Recopilo conocimientos y consiguió libros extraños en idiomas ya olvidados tantos como para fundar una biblioteca. Pero con el tiempo se cansó de leerlos y ahora acumulan polvo mientras son devorados por las ratas en las bodegas de su hogar. En su búsqueda de nuevos placeres se dejó llevar por la lujuria, a tal extremo llego la depravación que acabo cansado y vacío. Ya nada le producía satisfacción, nada hasta que descubrió la última gran emoción: Matar. La primera vez fue un accidente, la segunda curiosidad y a partir de entonces fue una necesidad. Se alisto en varias guerras combatiendo bajo cualquier bandera hasta que los rostros de sus víctimas quedaron ahogados por los rostros de las nuevas y entonces ocurrió. Perdió el gusto por la caza. Habían pasado los años y había visto, conocido y hecho más cosas que ningún otro mortal pero estaba vacío, fue la primera vez que se sintió aprisionado por la vida. Pero algo paso y lo cambio todo, encontró el amor. Por fin encontró la felicidad, tenía salud, dinero y amor ¿Qué malo podía pasar? La culpa le destrozo al descubrir que su amada estaba aquejada del mismo mal que él y la desesperación le arrollo al volver a aquella misma iglesia y encontrarla desierta. Volvió a suplicar en la iglesia pero solo silencio y olvido encontró. Pasaron los días y los disfruto, vivió cada día con ella como si no hubiera un mañana. La amo con tal intensidad que fue más feliz en aquellos meses que en toda su vida anterior.

Ahora frente al borde de la torre del campanario de la iglesia con la vista perdida en el suelo pensaba que debería aterrarle el concepto de una eternidad en el infierno, pero le dolía demasiado el recuerdo de la reciente perdida de su amada. Se tiro al vacío y su pensamiento se llenó de recuerdos de placer, oro y conocimiento pero ya nada importaba. Todo acabo con un sonido húmedo y sordo. En sus últimos momentos mientras el aliento se escapaba de su cuerpo con la iglesia y el sol del alba como únicos testigos oyó un sonido que le helo el corazón de terror y desesperación. No fue el crepitar de llamas, gritos de incontables almas o el ladrido de demoniacos cuentos, no fue algo más sutil el sonido de huesos soldándose y órganos recolocándose. No se moría ni moriría, ese era el precio a pagar una vida tan larga como la del cielo.



martes, 19 de abril de 2011

La chica de la Luna

Recuerdo cuando era pequeño como esperaba expectante la llegada de la luna llena y como la contemplaba embelesado durante horas. Siempre esperando siempre paciente a que la chica de la luna le saludara. Creció escuchando las historias sobre una bella princesa de largo cabello gris como la ceniza que se opuso a su padre porque no quería aceptar el destino que este decidió para ella. El como castigo la desterró a la luna condenándola a anotar y hacer cumplir el destino de todas las parejas del mundo atando con hilos de color rojo, hilados con su propia sangre, sus corazones. Y por toda la eternidad se vio obligada a forzar el destino de todos los hombres y mujeres siendo ella misma incapaz de atar su destino al de otro. Los años, se tornaron décadas y las décadas siglos y no se sabe si por malicia o aburrimiento comenzó a unir personas cuyos destinos estaban abocados al sufrimiento. Le causaba gran placer unir personas que estaban destinadas a hacerse daño mutuamente no por el hecho de hacerlas sufrir sino por el hecho de desobedecer la voluntad de su padre. Y cada noche de luna llena se asomó al jardín y encendió velas con la esperanza de que me viera y supiera que no estaba sola. Le daba mucha pena y cada noche soñaba con conocerla e invitarla a hablar y jugar a las cartas. Quizás su deseo de conocerla surgiera del hecho de que sus padres también habían decidido su destino desde el nacimiento, donde ir, que leer, a que jugar, con quien hablar, sus sueños eran lo único que escapaban de su control. Y cada vez que miraba la luna solo podía soñar con la esperanza de que la chica de la luna y el mismo lograran algún día escapar de su destino y ser ellos quienes hilaran el hilo de su propio destino. Pero los meses se tornaron años y el perdió la esperanza de lograr ser libre, un día en el baño mientras sostenía la cuchilla de afeitar decidió que el también hilaría su destino. Sabía que era una cobardía sin límite lo que se proponía pero necesitaba, ¡no! Debía de hacerlo, si sus sueños eran lo único que podía controlar soñaría para siempre en soledad. Al cabo de unas horas sus padres encontraron su cuerpo inerte en el suelo manchado de rojo, con una extraña mueca de arrepentimiento. Lo más curioso fue un extraño hilo de color rojo que salía del corte de su muñeca izquierda. Desde entonces la luna parece más triste y el viento trae un lejano lamento de una mujer. El lamento de alguien que llora por alguien que no tuvo fuerzas para esperarla, el lamento de alguien que se negó a aceptar su destino y que ahora debe de esperar al fin de los días sola.



El destino es algo muy extraño para mí. Elegimos nuestra suerte con nuestras decisiones o alguien ya la decidió por nosotros. Debo desesperarme y usar la salida fácil dejándome llevar por la situación o perseverar y luchar por ver cómo cambiar lo que me aguarda al final. No entiendo ni de karma ni destino. ¿Qué carajos significa? ¿No somos acaso libres? Me temo que solo somos libres de jugar lo mejor posibles las cartas que nos han tocado, y sinceramente no siempre es suficiente, y para mucha gente ni siquiera justo.

lunes, 11 de abril de 2011

Mas alla de cielo e infierno solo hay sombras y grises.

Dicen que hay cosas que habitan en las sombras y que acechan en busca de presas. Se dice de ellos que son seres horribles y sin entrañas pero yo creo que lo único que buscan comprensión. Siempre morando en las sombras temiendo a la luz debe de causarles una necesidad imperiosa de conocer como es. Pero como conocer algo que te desprecia y te teme, algo que cuando te ve, huye o te ensarta con espadas de hierro y plata. Mi abuelo me contaba un antiguo cuento sobre cuando uno de esos moradores busco su propia definición en el mundo de la luz.

Cuentan que hace mucho tiempo cuatro hombres sabios comentaban de forma distendida sobre el bien y el mal mientras cruzaban un precioso bosque otoñal. En una zona umbría un niño de aspecto alegre les ofreció agua de pozo. Pararon a descansar y beber, momento que aprovechó el niño para comentarles que no pudo evitar escuchar su conversación. Les pidió pues amablemente que le explicaran que son los seres que moran en la sombra y que relación tienen con los de la luz. El más anciano de los cuatro le contesto “Su nombre es Maldad, La ausencia de toda luz celestial, su oscura contrapartida, atrapada en una lucha sin final.”. La respuesta pareció turbar al niño que bajo la mirada y murmuro débilmente “Así que la lucha será eterna. Ahh. Me has enseñado el fatalismo. Me has enseñado la inevitabilidad. No son lo que necesitaba…”. El niño se desvaneció entre las sombras mientras el anciano que respondió comenzó a hacer gestos y ruidos antes de caer inerte al suelo muerto. Los tres restantes se asustaron sin llegar a comprender que pasaba, lloraron la muerte de su compañero y tras darle una rudimentaria sepultura continuaron su camino. Al día siguiente el hambre les ataco y uno de ellos decidió salir a cazar. Tras horas de búsqueda logro avistar y dar caza a un ciervo blanco. Cuando se dirigió a destripar a su presa el ciervo comenzó a hablar y pregunto “Dime, hombre, ¿Qué es el Mal?”. El joven visiblemente turbado frunció el ceño asqueado ante la visión del ciervo muerto que le estaba hablando. “¿El Mal? El mal es el cenagal de la ignorancia que nos retiene en nuestro ascenso hacia la luz inmortal. Algo vil y despreciable, algo que quitar de las sandalias como el excremento de un animal.” El ciervo se levantó chorreando sangre por sus heridas y contesto “¿Soy tan bajo y aquel al que sirves tan alto que no hay posibilidad de que nos respetemos? Hombre, me has enseñado el desprecio.”. Cuando sus dos compañeros llegaron encontraron a su amigo muerto y una mujer de aspecto seductor sentada sobre su cadáver. La mujer los miraba con ojos vacíos y cansados, antes de que pudieran decir nada el comenzó. “Hombres… mi ansia de conocimiento crece mientras que mi paciencia disminuye. ¿Será respondida mi pregunta o tendré que destruiros y acabar con la angustia que me causa vuestra presencia?”. “¡No! Te lo prohíbo por la voz que habla en todas las cosas…” Exclamo el tercer sabio visiblemente airado. “No habla en mí. En mí solo hay la odiosa molestia de una pregunta irresoluble. Dime, hombre. ¿Para qué sirve el mal?” le interrumpió la mujer con desdén. El tercer sabio contesto inmensamente irritado, frustrado e iracundo por lo sucedido “¡El mal solo existe para ser vengado, para que los demás vean la ruina que supone enfrentarse a la gran voz, y se plieguen a su voluntad, temiendo su castigo divino!”. La mujer replico pausada y calmadamente pero con un siniestro brillo en sus ojos “¿Y qué hay de los años de tortura que he soportado, incapaz de abordar su brillo enloquecedor y acallar el dolor que despertó en mí? ¿Acaso eso no exige un castigo divino? Hombre solo me has enseñado la venganza… Desaparece y deja que disfrute de la soledad.”. El cuarto sabio se limitó a observar impotente como las sombras engullían a su compañero. Se quedó mirando a la mujer la cual le pregunto “Hombre, has venido a mi sin arrogancia, desprecio o ira. En este lugar extraordinario eres extraordinario. ¿Puedes ofrecerme respuestas?” “No… puedo…”- titubeo y continuo- “Ellos eran más viejos y sabios y no supieron contestar. Yo no entiendo de filosofía ni religión solo se de plantas y animales. El gusano se come la hoja. El pájaro se come al gusano. El suelo absorbe al pájaro muerto. La planta se alimenta del suelo… ¿Es malvado el gusano? ¿Es malvado el pájaro? ¿Es malvado el suelo? ¿Dónde está el mal en el bosque? Quizás el mal… es el humus… formado por la virtud descompuesta… y quizás de esa… marga siniestra y oscura… de la que surge la virtud más fuerte…”. La mujer sonrió y le contesto “Ya veo hombre… Parte tan libremente como has llegado”. Tras desaparecer en la penumbra la extraña mujer el último sabio continúo su camino con la extraña sensación de que debería estar enfadado con ese ser que mato a sus compañeros. Pero conforme avanzaba se resignó y asumió la verdad, solo hizo lo que se esperaba de él y lo que le hubieran hecho de ser la situación al revés. Bien y mal no son más que dos caras de una misma moneda.


Inspirado en la saga de American Gothic de La cosa del pantano escrita por Alan Moore. Gracias Alan Moore por convertir viajes de ácido en obras maestras del comic.



viernes, 8 de abril de 2011

Aromas nocturnos 2

Al principio la cosa no paso de un “Estará detrás de un árbol aliviándose”, risas y algún comentario desafortunado. Pero paso el tiempo, 30 minutos o 1 hora era difícil estimar el tiempo en ese momento. Nos pusimos nerviosos y llamamos a su móvil daba tono pero no lo cogía. En ese momento creo que fue Lisa o Mark quien dijo que se oía el débil sonido de su móvil de dirección al pantano. Ese idiota no podía esperar a que saliera el sol, Joshua era un experto en anfibios y soñaba con encontrar una especie a la que ponerle su nombre, pues sabía que la noche le permitiría encontrar algún raro espécimen. Solo éramos 3 personas, era estúpido separarnos, no conocíamos el terreno y nos perderíamos fácilmente, pero el terreno a abarcar mucho y si estaba en apuros no daríamos con él. El hecho de que no cogiera el móvil nos puso nervioso si estaba a la caza de ranas lo tendría en silencio o apagado sino lo debería de haber cogido. Pensamos en llamar a la policía del pueblo pero sabíamos que hasta que no transcurrieran 24 horas no podríamos denunciar su desaparición. Así que optamos por el plan B separarnos con linternas y móvil en su búsqueda. Fue una muy mala idea, ¿Lo peor del asunto? Lo propuse yo, mía pues la responsabilidad, mierda.

Salimos dirección al pantano gritando su nombre, tal era el estruendo que despertábamos piedras y arboles a nuestro paso. Porque no contestaba si incluso un muerto despertaría para que nos calláramos. Tenía que tener precaución por donde caminaba la linterna no alumbraba en exceso y una sombra bien pudiera ser una zona pantanosa, un pozo, un mapache o una puta raíz. Tropecé con ella, no me torcí el tobillo de milagro, pero el dolor era muy intenso. Caí de bruces contra el suelo, mi cara fue a dar contra algo blando y de aspecto gomoso. Fue en ese instante cuando lo olí por primera vez, un olor dulce a descomposición, un olor tan dulzón que daba arcadas era arrastrado por el viento. Me incorpore y se me ocurrió aprovechando el silencio llamarle a su móvil, el sonido era inequívoco estaría a 100 metros delante de mí, estaba en el pantano. Me dirigí a paso rápido, lo más rápido que me permitía mi dolorido tobillo. Conforme avanzaba ese olor dulzón era más fuerte y aunque sea extraño mi tobillo dejo de doler pero la cabeza me daba vueltas. Avance entre sombras y formas cada vez más extrañas, me sentía eufórico y asustado a la vez. Allí estaba delante mío recostado contra un árbol rodeado de extrañas luces azuladas. Parece increíble pero juraría que danzaban a su alrededor golpeándole, ¿Serian verdad los relatos de la pequeña gente que contaban los lugareños? Tenía que comprobarlo, tenía que acercarme y cerciorarme. La cabeza me ardía y ese hedor dulzón que cubría la noche cada vez era peor. El paso se hacía penoso y comenzaba a sentir frio en las piernas, las sentía pesadas y entumecidas. Creía que iba a vomitar y desmallarme cuando le alcance y en un desesperado esfuerzo intente espantar esos odiosos duendes azules. Yacía ante mi inmóvil lo agarre pero estaba rígido y su tacto era áspero como una rama. No, no era Joshua era un trozo de viejo trozo de tela sobre las raíces de un árbol muerto. Pero juraría que le había visto, debería de estar cerca, había oído su móvil. Me comencé a girar buscándolo desesperado pero perdí el equilibrio, mis piernas estaban atrapadas. Caí de bruces sobre el lodo, el impacto no dolió pero la sensación de desesperación se apodero de mí. Con no poco esfuerzo conseguí levantar la cabeza y mirar hacia 3 luces danzarinas. Pero no eran azules, eran las linternas de Joshua, Lisa y Mark que me veían desde la orilla y me gritaban que no me moviera. En ese momento me di cuenta de la ironía, vine para descubrir la verdad sobre este lugar y ahora que la se no podre contarla a nadie. Notaba como mis brazos se hundían más y no podía liberarlos succionándome lentamente el lodo a las profundidades. Era terrorífico no podía moverme y lentamente me arrastraba a la oscuridad iba a morir, no lograrían sacarme de aquí y aun así la risa se apodero de mí, carcajeando no sé si de terror o por los alucinógenos. Ya era demasiado tarde cuando lo comprendí todo. Si, descubrimos una nueva especie pero de hongo alucinógeno. La gente se colocaba con las esporas del hongo y se veía atraída por las danzarinas luces azules de metano del pantano.

Si solo pudiera gritarles para advertirles, pero solo conseguí un ruido gorgoteante. Y ahora que la luz se apaga finalmente y noto como el barro inunda mis pulmones solo puedo elevar una plegaria a dios suplicando que mis compañeros no sufran mi suerte.


Las obras de terror se basan en describir unente aterrador y mostrarlo o en ocultarlo y dejarlo a la imaginacion del lector/espectador. Pero en mi opinion los mayores terrores son los provenientes de una percepcion alterada, sin el ancla de la realidad el universo es un lugar aterrador.

martes, 5 de abril de 2011

Aromas nocturnos.

Siempre se contaron historias sobre el bosque de Blue Creek, sobre llamas que danzan en las noches, gente que desaparecía e historias sobre la “gente pequeña”. Los lugareños cuentan historias de gente que se pierde en el bosque siguiendo extrañas luces y cuando regresan los que logran volver han perdido completamente la cordura y mueren entre delirios de duendes y fantasmas. Siempre me fascinaron los mitos locales pues detrás de toda leyenda se ocultan verdades y conocer la verdad siempre fue mi única razón de vivir. Y ahora he conseguido una beca para costear mis investigaciones, por fin podre satisfacer mi curiosidad.

El primer día de la expedición todo fue bien, llegamos al pueblo para recabar más información sobre el folclore, recoger víveres y planear el siguiente paso. La noche paso despacio en el pub del pueblo hablando con los viejos del lugar sus extrañas, y tras cada copa más exageradas, historias. Las leyendas databan de la colonización y ya estaban presentes en el folclore de los indígenas. Los puntos comunes hablaban de luces azuladas y de gente que moría presa de la locura. La lógica dictaba que era un pantano y que la gente se envenenaba con los gases del pantano y se perdía en sus cenagosas aguas. Pero había algo que no encajaba en su patrón, la locura… no encajaba con una intoxicación por gases. Y ahí es donde radica nuestro papel.

El canto de las aves me arranco de mi sopor y vi la luz colarse por las rendijas de la cortina de la habitación de motel. Definitivamente bebí demasiada malta, nunca pensé que unos ancianos pudieran tener tanto aguante. En fin, café caliente y aspirinas solucionarían este pequeño problema. Para cuando baje al comedor común todo el equipo estaba desayunando y me miraban con una mezcla de severidad y risa ahogada. Me ardía la cara de la vergüenza, era como si hubiera regresado a los 17 años. Baje la cabeza y me senté a la mesa a comer el desayuno compuesto de cereales café y huevos revueltos. Mientras desayunaba comencé a ojear el periódico local en busca de algo interesante pero nada que trascendiera más allá de cotilleos locales o el comienzo de la festividad local. Tras desayunar recogimos las cosas y nos dirigimos al bosque. Un bosque centenario de álamos y otros árboles caducifolios que lucían una tonalidad castaña propia del otoño cubriendo el sendero del constante crujido de sus hojas. Conforme nos internábamos en el bosque la tonalidad marrón de las hojas desaparecía y comenzaba aparecer troncos muertos, la hierba desaparecía y los animales escaseaban. Antes del mediodía nos encontrábamos en el más absoluto silencio, un silencio tan absoluto que crispaba los nervios del grupo. Ante nosotros se abría un pantano de ¿Cuánto seria 750 m, 1km de diámetro?, parecía no acabar nunca. Teníamos que buscar una zona seca donde acampar, por unanimidad decidimos acampar en un claro a poco menos de media hora de camino. Ya prácticamente había anochecido para cuando terminamos de montar el campamento, mañana comenzaríamos las prospecciones del pantano. La noche lo cubrió todo con su manto asegurando un sueño y reparador pero desgraciadamente no seria así. No fue un grito, ni un rugido, ni un aullido, ni extrañas luces, solo una inocente pregunta "¿Dónde esta Joshua?" arrastrada por un dulce viento.



Hola, he vuelto! Espero que me echarais de menos.
 
A-¿Y este con quien habla si por aqui solo pasa el?
B- Ni caso, se cree un Alberto Montt. Tu saluda y pasa de el.

jueves, 18 de noviembre de 2010

La dama verde

La joven Elena vagaba apretando su pequeña estola contra su cuerpo frio por el viento invernal, la noche limpia como un amanecer de primavera trajo consigo el frio viento del norte. Volvió a soplar y ella apretó con más fuerza los brazos contra su pecho, andaba encorvada por el frio con las mejillas y orejas de perfecta finura rojas y doloridas como si con un cuchillo las cortara. Miro de soslayo el viejo cementerio iluminado por la luz de una luna que brillaba con desdén incrementando la sensación de frio. Los recuerdos embargaron su mente, se vio andando por el pequeño cementerio tocando las paredes de piedra pintadas con cal blanca. Pensaba en lo vacío que resultaba aquel cementerio ni leyendas ni historias ni nadie cuyo recuerdo descansara en sus tumbas. Pero sus cipreses, eran otro tema, siempre la aterraron. Frondosos y salvajes ocultan la luz de su entorno, tan lozanos crecían comparados con los arboles de los campos aledaños que todos creían que sus raíces se nutrían directamente de los muertos abrazándoles con desespero. Sus ramas bajas desprovistas de hojas y nudosas recordaban los brazos de las almas atrapadas que gritaban por ayuda. Al punto estuvo de dar media vuelta y marchar por donde vino del temor que le producían. Pero algo que hervía en sus venas le impulso a seguir y el peso del acero le dio el valor que necesitaba.

Allí estaba junto a los árboles, Diego, mil veces maldito y mil veces amado por ella. La muchacha sabía que le engañaba, que se había prometido con una niña rica de un pueblo vecino. Que solo la usaba para aprovecharse de ella mintiéndole con palabras tan dulces que hacían daño tener que renunciar a ellas. Pero si no era suyo no era de nadie. Nunca dejaría que nadie le hiciera daño, nunca más. Se acercó hasta el sigilosa e indecisa como un cervatillo. Cuando la vio salió a su encuentro con un abrazo tan cálido que al momento desapareció el frio, al momento desapareció el dolor, al momento desapareció la ira. El la amaba, pensaba ilusa la niña, el nunca la abandonaría, solo debía de pedírselo y dejaría de jugar con ella… los fantasmas de lo que puede y podría ser se agolpaban en su mente. Ella le dijo “Si me amas renuncia a ella y cásate conmigo”. El dulcemente respondió “sabes que para mí no hay nadie más que tu”. “Por favor no me mientas más. Yo te perdono pero deja de mentirme.” Dijo ella llorando casi rodillas. “Si eso te hace feliz romperé mi compromiso con ella por ti” su voz estaba cargada de ternura pero el brillo de sus ojos decía que mentía. Ella claramente reconfortada le abrazo con todas sus fuerzas soltando la estola y dejando que el frio manto de la noche la abrazara pero eso no importaba él estaba allí rodeándola con sus brazos. “No sufras por eso amor, mis padres fueron esta tarde a reunirse con tus padres y les conto nuestro pequeño secreto” dijo ella a medio camino entre avergonzada y desahogada. El no medio palabra sabía que era lo siguiente que diría pero no podía hacer nada estaba atrapado. “Nuestros padres lo arreglaron todo para el compromiso. Y mañana mismo dijo tu padre que hablaría con la familia de ella para anular el compromiso” Ella sonreía con la mirada de un niño que sabe que aunque ha hecho algo malo y espera una galleta. El por su parte no sabía cómo reaccionar, María era todo lo que quería rica, muy rica, Elena seria bellísima pero más pobre que las ratas. La aparto de malos modos de él y le grito de todo, la vejó con palabras tan horribles que harían llorar a los muertos. Ella no quería creerlo le suplicaba que no la apartara de su lado, que sería buena, que haría lo que le pidiera incluso que moriría por él. El continuo gritando hasta quedarse afónico mientras ella solo podía seguir agazapada esperando que todo acabara y la abrazara. Pero cuando callo no pasó nada, ella miro y vio como marchaba sin mediar palabra. Aquello la supero y presa de una furia indescriptible cogió el viejo cuchillo de caza que su padre le regalo para su protección en sus paseos en solitario. Corrió hacia el aullando como una loba, el acero del cuchillo brillaba con la luz de la luna como si fuera un enorme colmillo. Diego se volvió a ver qué pasaba y la vio venir, el cuchillo rasgo la carne de su brazo y con fuerza le agarró del brazo para evitar una nueva envestida. Ella se revolvía con toda su fuerza mordía, arañaba e intentaba apuñalar. Al pronto la pelea paro y ella cayó al suelo fulminada, se miró el estómago allí estaba el cuchillo clavado y la sangre manchaba su bonito vestido verde. Ella le miro a los ojos buscando compasión o afecto y solo encontró miedo. El huyo abandonado su cuerpo al amparo de la noche.

Cuanto tiempo paso, cuantas horas, no lo sabía la luna seguía su curso en el cielo inalterable y el frio la invadió hasta consumir todo su cuerpo desapareciendo toda sensación de frio o dolor. Estaba sola, Diego se había ido y aunque saco el cuchillo de sus entrañas con violencia no le causo dolor alguno a pesar de que ni tapando la herida con la mano la cesaba manar. Sangraba profusamente dejando un reguero detrás de ella, pero estaba tranquila no debía ser tan grabe si podía andar y si podía andar podría encontrar a Diego. Camino y camino y aunque no sabía el que pero había algo distinto en el paisaje. Oía el latigazo de cables de metal movidos por el viento, veía edificios altos y desconocidos, la luz abundaba por todas partes y vallas y tiras de metal recorrían el sendero. Pero más rara era la sensación de ya haber hecho esto antes. Entonces vio algo moverse, era un muchacho, “Sin duda debe ser Diego que vuelve por mi” y se agazapo junto al muro y espero lamentándose del dolor de su herida aunque no sentía tal dolor. La herida seguía sangrando pero que importaba iba a ser rescatada por Diego y todo se solucionaría. Y allí estaba, paso junto al muro y al verla se agacho y le pregunto se estaba bien. Ella al verlo dio un aullido inhumano hundiendo el cuchillo hasta la empuñadura. “¡Tú no eres Diego! ¡Diego donde estas ayúdame!” el muchacho se retorcía en el suelo presa del dolor hasta morir desangrado junto a las vías del metro. Los últimos pensamientos del muchacho fueron dirigidos a su abuela que siempre le contaba la historia de la dama de verde. Pero que importaba, su tiempo acababa y ella volvería a la niebla que la vio nacer soñando con un rescate de Diego que nunca llegaría.
Por ello desde hace muchos años cuando la luna brilla y la niebla cubre el campo ningún hombre se aventura cerca del cementerio. Pero con la inauguración de la parada de metro las cosas cambian. Ah, amargo destino depara a aquellos que osen cruzarse en el camino de la dama de verde.

sábado, 30 de octubre de 2010

Truco o Trato....

Era otra noche de Halloween, era otra estúpida noche llena de críos pidiendo caramelos y adultos emborrachándose. Los despreciaba a todos, no sabían el verdadero significado de aquella fiesta pensaba continuamente. Estaban dejando a sus hijos caminar por la senda del diablo. Pero aquella noche todo cambiaria, aquella noche entenderían el concepto del horror que entrañaba la fiesta. Años y años viendo como la gente celebraba una fiesta que era para recordar el horror y la maldad que habita en las sombras y hacerles ir a la luz de la fe verdadera.

Miraba con denodada fascinación el filo de una pequeña y plateada cuchilla de afeitar mientras paseaba distraídamente el dedo sobre ella. Fue la punzada en la yema lo que le hizo recobrar la consciencia. Miro una gota de sangre en el filo brillando como un rubí y se preparó para cumplir su propósito a sabiendas de que esa noche se derramarían inocentes lágrimas de rubí. Si quería que la gente temiese esa noche, que pensaran que el mal era real y nunca más la celebraran tenía que dar donde más daño causara. Y lo más importante para aquella pequeña comunidad del noreste de Massachusetts eran sin duda sus niños. La muerte de unos niños llenara sus corazones de miedo y odio, nunca más creerán en la benignidad de esta superchería pagana. Preparo su disfraz de Jack O´Lantern con una capa raída y una máscara con forma de calabaza y lleno su bolsa con dulces de chocolates especiales. En un primer momento pensó en rellenarlos de veneno pero no sería lo suficiente contundente tenía que ser algo que nunca se borrara de la mente de los padres. La idea de los niños ahogándose en su propia sangre delante de sus afligidos padres le producía una sensación de placer que le asqueo. Se tuvo que forzar a recordar su misión y desechar ese morboso placer, él no era el monstruo era un mártir que estaba dispuesto a sacrificarse por el bien de la comunidad. Y dado que él no era un asesino lleno la cesta con chocolates normales y chocolates especiales, el simplemente disponía las herramientas de justicia a la voluntad de Dios. Llamaron a la puerta los primeros niños, la noche empezaba pronto. Se dirigió a la puerta y allí repartió los dulces entre los niños dejando que sus inocentes manos decidieran su propia suerte. Los niños dieron las gracias y se marcharon con sus caritas sonriendo, si sintió pena o remordimientos no lo sabe, pero experimento el placer del trabajo bien hecho. Cerró la puerta y se dirigió al sofá a esperar al siguiente grupo de niños.

No hubo dado media vuelta cuando el grito de los niños llamo su atención un llanto persistente y estridente. Aquello no estaba en sus planes no esperaba que comieran sus delicias tan pronto, tenía que calmarse. Entre temblores abrió la puerta y suspiro aliviado a la par que enojado. Allí estaba un niño de unos 6 años vestido con un mono naranja y una saca de arpillera a modo de mascara. Había robado las bolsas de dulces a los otros niños y se dedicaba a espantar tirando piedras a los otros niños. Aquello le sobre paso, cerró la puerta de un golpe seco y se dirigió precipitadamente a la cocina revolvió los cajones hasta que por fin de un fluido movimiento libero el brillo de un largo y curvado cuchillo de carnicero. Lo cogió y lo oculto tras su espalda. Con la mente más clara y fría planeo hacer entra al niño y matarlo para poder seguir con su propósito. Mañana ya limpiaría la sangre y daría cuenta de su cadáver en la caldera, bastante sacrificio era comprometer su alma como para arriesgase a la cárcel. Abrió a la puerta y atrajo al niño con la cesta de caramelos, todo era tan sencillo y limpio en su mente que no se fijó en el destornillador clavado en su rodilla. Cayo al suelo desequilibrado presa del dolor; y el niño entro cerrando la puerta riendo con una inocencia que helaba la sangre.



Cuando acabaron los gritos el niño salió de la casa con una nueva bolsa para las chuches que causaría furor. Con el saco de arpillera manchado de escarlata portaba lo que parecía una nueva mascara con forma de calabaza que parecía muy cara. Con ojos brillantes como ascuas y con su nueva bolsa fue de casa en casa ofreciendo truco o trato dejando tras de sí una estela de rojos rubís.


A la mañana siguiente encontraron a nuestro protagonista, todo estaba manchado de sangre su cuerpo, la casa y el traje. Todo salvo su cabeza que nunca apareció y de aquella masacre como testigo solo quedo una máscara de calabaza en una esquina de la entrada.




Recordad amigos que no está bien imponer tus creencias y menos por la fuerza. Porque en este mundo siempre habrá alguien que te ponga en tu lugar.

 
PD: Este relato va dedicado en especial a los pastores baptistas que dicen conocer 4chan y nunca haberlo visitado. No me toqueis mas las narices diciendo que son obra del diablo gozilla o ultraman que la tenemos!!